Domingo 17 de Mayo de 2026.
Salimos de la Playa de Rihuete donde hacemos la foto de grupo.
Tomamos el paseo maritimo y pasamos por una pasarela de madera sobre la Rambla de los Lorentes.
Llegamos al Yacimiento arqueologico de El Alamillo donde realizamos una parada para su visita.
Las villas romanas eran casas que tenían su origen en el tradicional carácter agropecuario que en Roma poseían las familias patricias. Se trataba de un núcleo habitado autosuficiente donde con frecuencia disponían de infraestructura para el recurso agrícola, zonas de talleres artesanales y, en el caso de las villae de esta zona de la costa, áreas industriales para la confección de salazones.
Esta villa es una casa que debió fundarse en la segunda mitad del s. I d.C. y se abandonó a finales de la siguiente centuria, tal vez perviviendo en los primeros años del s. III.
Originalmente, era una obra escalonada en terrazas en la que se han diferenciado dos zonas: una residencial, con sus correspondientes termas; y otra zona de servicio o industrial, hoy en día visitable, con seis piletas destinadas a la fabricación de salazones y garum (salsas de pescado) y un conjunto de habitaciones en torno a un patio.
Cruzamos la carretera en direccion a el Pueblo del Puerto de Mazarron y donde cruzamos de nuevo la Rambla de los Lorentes.
Pasado la zona del Rihuete nos adentramos en el pueblo y callejeando llegamos al jardin de la Ermita de San Anton.
Tras su visita poco mas adelante cruzamos la carretera que viene de Mazarron y por una estrecha escalera que hay junto a un muro llegamos a la Torre Isabel.
La inseguridad de la costa como consecuencia de la piratería berberisca llevó a Mazarrón a construir torres vigías en la línea de costa, que permitieran la existencia de una actividad pesquera y agrícola en el litoral.
La Torre de La Cumbre, o Torre Vieja del Puerto o de Santa Isabel, se localiza en un promontorio elevado que en la época de su construcción dominaría el Puerto.
En la actualidad esta elevación está englobada dentro del casco urbano del Puerto de Mazarrón. La torre es de planta circular y cuerpo ligeramente troncocónico y en su interior tiene dos cuerpos abovedados. Está declarada Bien de Interés Cultural.
Ahora avanzamos por una calle direccion oeste hasta el Hotel Ramada.
Al final del vallado de este, giramos por la izquierda para salir aun descampado.
Giramos a la derecha y poco mas adelante por la izquierda hay un sendero que desciende hasta el mercado semanal.
Continuamos bordeando las urbanizaciones " Recordando que estamos ubicados en las antiguas Salinas de El Puerto de Mazarron ".
Cruzamos la carretera que va del Puerto de Mazarron a Bolnuevo, junto a la caseta de socorristas de la Playa de Nares hacemos la parada para desayunar.
Ya repuestos nos dirigimos al Cabezo del Castellar.
El Cabezo del Castellar, factoría de salazones de época romana, se conoce además de a las excavaciones y prospecciones de superficie realizadas a mediados de los 80, por los trabajos subacuáticos llevados a cabo por el Museo Nacional de Arqueología Marítima de Cartagena en el año 1998 que documentó gran cantidad de material cerámico asociado al cerro.
Los materiales encontrados en las excavaciones sobre la superficie del cerro documentaron varias fases de ocupación: ibérica, romana, islámica y moderna, si bien los materiales más abundantes fueron los de época tardoromana, cerámicaque apareció asociada a hornos y a estructuras relacionadas con la fabricación de salazones.
Los restos materiales hallados de época fenicia, todos ellos vinculados a cerámicas de almacenamiento, parece indicar que durante está época, el yacimiento de Cerro del Castellar habría funcionado como un pequeño hábitat en el Cabezo del Castellar convertido en una zona de desembarco, intercambio y redistribución hacia el interior de productos importados y relacionado probablemente con el cercano yacimiento de Punta de Gavilanes.
Más tarde, probablemente con los púnicos y con toda seguridad en época romana se convirtió en una factoría de salazones de gran tamaño
Tras su visita, retrocedemos y vamos en direccion este por la Playa de Bahia hasta llegar a la Punta de Nares.
El agua salada entraba en esas primeras balsas por unos canales situados poco antes de llegar a Nares (a la altura de La Pava), alimentándose por dos procedimientos.
Uno, el “primitivo” o “natural”, era aprovechar los oleajes. Para ello, y aún se pueden ver y visitar, se habían realizado unas galerías horadando la roca de La Pava, de manera que el batir de las olas del mar iba alimentando con agua esos canales, que al estar diseñados con la adecuada pendiente iba pasando a las primeras balsas de calentamiento. Pasado un tiempo en estas balsas, el agua, debido a la evaporación, iba incrementando su salinidad y se trasvasaba a otras balsas, hasta llegar a las de cristalización.
Proseguimos por la la Playa de la Pava y ahora ascendemos al Mirador del Cabezo de Gavilan.
Este reducido promontorio costero que separa las playas de Bahía y La Pava ha sido objeto de una dilatada ocupación en el tiempo -desde la Prehistoria hasta la Romanización- cuya compleja sucesión precisa de una rigurosa y metódica.
Su ocupación inicial se produce en los primeros siglos del II milenio a.C. ligada a una temprana diversificación económica de los Grupos Argáricos del entorno destinada a la explotación del medio marino y, probablemente, al apoyo a la navegación costera.
Hacia finales del s. VIII o inicios del s. VII a.C., el promontorio es utilizado como pequeño enclave comercial por parte de fenicios.
Pero es quizás la identificación de una factoría destinada a la obtención de plata, activa a lo largo de los ss. IV y III a.C. uno de los aspectos más relevantes de la investigación que se desarrolla en el yacimiento.
De esta edificación se conservan los distintos departamentos que permiten conocer el desarrollo del proceso seguido, consistente en la copelación del plomo metálico procedente de las fundiciones del entorno de las cercanas minas de Mazarrón.
Avanzamos por la Playa de la Reya para ascender hasta el Mirador del Cabezo de la Reya.
Descendemos y junto al vallado del puerto deportivo llegamos a la Playa de la Ermita.
Pasada esta llegamos a la Playa de la Isla donde se ubican dos barcos fenicios en el fondo del mar. A dia de hoy se a extraido uno llevado al museo de Cartagena ARQVA.
Todos hemos oído hablar de la importancia y antigüedad del Yacimiento de los barcos fenicios de Mazarrón pero, ¿qué hacían los fenicios y sus barcos en las costas de Mazarrón hace 2700 años?
Eran un pueblo originario de lo que hoy sería el Líbano, en el mediterráneo oriental. No lo tenían demasiado fácil para desarrollarse por tierra, ya que estaban rodeados de pueblos hostiles, grandes imperios y montañas (lo que dificultaba la agricultura y el transporte terrestre). Dada la situación, comenzaron a construir barcos de madera.
De esta manera, se hicieron a la mar a comerciar. Cabe destacar que no eran guerreros ni conquistadores, eran comerciantes sin ninguna pretensión bélica.
En sus expediciones cubrían grandes distancias, iban creando asentamientos “logísticos” en islotes y otras zonas alejadas de la población local para evitar conflictos. Algunos de estos asentamientos llegaron a tener grandes factorías y acabaron convirtiéndose en auténticas ciudades.
Los fenicios producían diferentes tipos de artesanías tales como tejidos, madera y marfil tallados, colgantes, cuencos y otros productos de lujo. Hacían de intermediarios, intercambiando sus productos con algún otro pueblo y luego volviéndolos a intercambiar en otro puerto. Así obtenían diversas materias primas como plata y plomo de España, trigo de Egipto, marfil, oro y papiro de África o aceite de Grecia. Gracias a estas habilidades comerciales podían también garantizarse la inmunidad ante los diferentes imperios.
Mazarrón fue uno de los primeros asentamientos fenicios de la península ibérica. Uno de los más grandes descubrimientos sobre los fenicios fueron los dos barcos de la playa de la Isla, que datan del siglo VII a.C.
Mazarrón contaba ya entonces con una gran riqueza mineral, por lo que no es difícil deducir el interés comercial que podían tener los fenicios en esta zona. Los metales (especialmente plomo y plata) eran una de las materias primas codiciadas por los fenicios, ya que tenían un alto valor comercial.
Gracias a los fenicios, los pueblos que se asentaban en la zona pudieron acceder a bienes y materias primas hasta ese momento desconocidas para ellos, además del importante intercambio cultural que supuso, resultando en un mayor desarrollo naval, el desarrollo de la técnica de los salazones, o incluso la introducción del alfabeto.
Se estima que los fenicios tuvieron presencia en nuestras costas durante 200 o 300 años, hasta la caída de sus principales ciudades-estado.
Ahora llegamos a una barriada de antiguas casas de pescadores y detras de esta por la derecha parte una senda que atraviesa una zona minera nos dejara en el Cabezo del Puerto.
Mas adelante llegamos al monumento al Sagrado Corazon.
El Sagrado Corazón de Jesús de Mazarrón, ubicado en el monte de Santa Catalina, fue el primero que se levantó en la Región de Murcia, bendiciéndose e inaugurándose en mayo de 1924.
Destruido durante la Guerra Civil (1936-1939), fue reconstruido en 1952 gracias a los donativos de los vecinos de Mazarrón, que reunieron las 18.000 pesetas necesarias.
En España ese hecho tuvo lugar en mayo de 1919, cuando el rey Alfonso XIII asistió a la consagración al Sagrado Corazón en el Cerro de los Ángeles (Madrid). Desde entonces toda la geografía española se vio salpicada por la construcción de estas esculturas.
Tomamos en direccion al Faro.
Giramos a la izquierda y posteriormente por la derecha existe una escalera que va descendiendo y que nos dejara en el Paseo Maritimo.
Ya solo nos queda avanzar por este hasta llegar al inicio de la excursion.
LONGITUD: 11.000 mts DIFICULTAD: BAJA Y DURACION= 3:45 horas
Fotografa: MARTA





































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